La Puerta del Sol de Madrid


 

La Puerta del Sol es, sin duda, el punto más conocido y concurrido de Madrid desde hace siglos.Y curiosamente, es la única plaza que no lleva precisamente el nombre de plaza, como "Plaza de..."
Es sencillamente "LA PUERTA DEL SOL"

Su historia y su nombre se remontan al año 1520 aproximadamente. Fue durante la rebelión de las comunidades de Castilla contra Carlos I, cuando los comuneros madrileños, seguidores de Padilla, fortificaron los accesos a la Villa de Madrid.

En el extremo más oriental de la Villa, alzaron una torre fortificada con una gran puerta que controlaba el principal acceso a la ciudad.
En el dintel de esta puerta había, sin que se sepa por qué, un sol pintado y lógicamente, pronto se conocio a esta puerta, como la Puertal del Sol y por estensión a su pequeño entorno.

La puerta, fue, según cuenta López de Hoyos, derribada el año 1570 para dar amplitud y desahogo a esta que era la principal entrada y salida de Madrid.

Anteriormente, como consecuencia de una epidemia que asoló Madrid, algo que era bastante frecuente en la abigarrada villa, Enrique IV mandó construir en las afueras de la ciudad, un hospital bajo la advocación del Nuestra Señora del Buen Suceso.
Con este nombre se memoraba el milagroso hallazgo de una imagen de la Virgen que, en las montañas de Cataluña, hicieron los hermanos obregones.
Este hospital, se había alzado, entre lo que hoy son las calles de Alcalá y Carrera de San Jerónimo.

Carlos I habilitó parte del edificio, para soldados y criados de la Casa Real.

En la época de Felipe II, ya siendo Madrid la Capital del reino, la Puerta del Sol, pasó de ser una zona extrema y periférica, a ser el núcleo vital de la Villa, estando ya en el interior del caserío de Madrid.

Entre los ss. XVI y XVII se transformó en el centro de la vida pública, y se levantaron varias construcciones importantes entre las que destacan, además del Real Hospital de la Corte, del Buen Suceso, el Monasterio de San Felipe el Real y la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria.
Estas construcciones pueden verse en el Plano de Texeira mostrado arriba.
Con ello, la zona se convirtió en el punto en el que se concentraban todos los latidos y todas las inquietudes de la capital.
La ciudad se ensancha, alzándose alrededor de estos imponentes edificios, viviendas y tiendecillas que durante mucho tiempo van a limitar y caracterizar a la plaza:

El hospital fue derribado en 1854, para alzar otro con idéntica finalidad y nombre en la calle de la Princesa, también hoy desaparecido. Su solar lo ocupa hoy ¡como no! El Corte Inglés, lo mismo que practicamente toda la Puerta del Sol actual.

Pero volvamos a nuestra Puerta del Sol antigua. Frente al hospital del Buen Suceso, había una de tantas fuentes para el abastecimiento público.
La fuente, de pobre y antiestética traza, no era ni monumental ni artística, hasta que en 1616 fue sustituída por otra más acorde con la importancia que estaba cobrando la capital.

La nueva fuente, mucho más artística y monumental estaba rematada por una estatua, a la que el vecindario madrileño, pronto la bautizó con el nombre de la "Mariblanca" debido a su color ya que era de marmol blanco, material este, pocas veces visto por los madrileños de entonces.

La estátua era y es ( ya que extrañamente aún se conserva) para la fe popular, una alegoría de la Fe, aunque, más paganamente pensando, pudiera ser una representación de Venus ya que fue traida desde Italia.
La monumental fuente, se encargó primero a Juan Gómez de Mora, pero fue finalmente el escultor italiano Rutilio Gaci, quien hizo esta fuente.

El conjunto, de cerca de cinco metros de altura, sufrió varias reformas. La fuente, fue trasladada, en el siglo XIX a la plaza de las Descalzas y al término del siglo, fue destruida.
La escultura de la "Mariblanca" se llevó a los almacenes de la villa, después al Retiro, más tarde al Museo Municipal, en 1969 al paseo de Recoletos, regresando al Museo Municipal, donde se conserva, siendo una copia la que se exhibe ahora en la Puerta del Sol.

A partir, sobre todo, del momento en que Madrid asume, por decisión de Felipe II, la capitalidad de España, el pulso de la que es ya Villa y Corte se hace más intenso y brillante en la Puerta del Sol se celebran con gran pompa todos los sucesos públicos: entrada de monarcas, bodas reales, desfiles militares, procesiones...

Y junto a todo eso, que es lo espectacular, palpita en la Puerta del Sol lo popular y cotidiano: el eco de lo que pasa en la Corte, o en los teatros, o en las campañas militares.
En la lonja de uno de aquellos templos, el de San Felipe (donde hoy está la casa de Cordero) se había establecido un mentidero.
Verdades y fantasías, noticias múltiples, certidumbres y exageraciones se juntan en aquellos grupos que van haciendo allí la crónica menuda y hablada de la vida palpitante de la ciudad:"el Mentidero de Madrid"
Y así se convierte la Puerta del Sol en el centro populoso y animado de la capital. Pero, aunque desde los siglos XVII al XIX tenía su importancia cómo lugar de encuentro, no era una plaza definida como la Plaza Mayor, era simplemente un ensanchamiento producido por el encuentro de varias calles:Mayor, Arenal, Alcalá, etc.

En el siglo XVIII se construye la Casa de Correos. El arquitecto Ventura Rodríguez dirigió los primeros derribos de las casas de las manzanas 205 y 206 que lindaban con la Puerta del Sol con el fin de construir un edificio donde estuviera centralizado el servicio de correos de la corte.
Sin embargo, en 1768 Carlos III optó finalmente por encargar la construcción de la Real Casa de Correos al arquitecto francés Jaime Marquet.

Y cuando llegaron los tristes días de 1808, en el madrileñísimo lugar de la Puerta del Sol se congregaron chisperos y manolas, y caballeros y soldados los primeros días del mes de mayo.
En este mismo sitio se dio el primer grito contra los franceses y empezó la Guerra de la Independencia el 2 de Mayo de 1.808
Aquí, el pueblo de Madrid mantuvo una lucha desigual con las tropas de Napoleón, (mamelucos, polacos y Guardia Imperial) y en la refriega perdieron la vida muchos madrileños.
Muchos madrileños fueron fusilados entonces, en el claustro de la iglesia del Buen Suceso. Más tarde son las manifestaciones a favor o en contra de la Constitución, a favor o en contra de Fernando VII.
Las agitadas luchas políticas del XIX tienen en la plaza uno de sus focos principales. Cae muerto allí el capitán general de Castilla la Nueva don José Canterac.

La fisonomía de la plaza cambia cuando, como consecuencia de la Desamortización promulgada por Mendizábal, son derribados los conventos de San Felipe y de la Victoria.
En el solar del convento de San Felipe el Real, desde 1846, se levanta la Casa de Cordero (su nombre se debe a Santiago Alonso Cordero, un maragato, al que le tocó el premio mayor de la Lotería y a quien el Estado dio como parte del premio este terreno, por no disponer del dinero suficiente).
Y sobre el solar del convento de La Victoria, discurre hoy la calle Espoz y Mina
El edificio de la Real Casa de Correos, pasó a ser en 1847, Ministerio de la Gobernación.

La creciente complicación circulatoria de la plaza aconsejó una reforma, que fue acometida a mediados del siglo XIX.
En 1858 se terminaban los derribos necesarios para la nueva traza de la Puerta del Sol.
La reforma se realizó entre 1852 y 1862 y no afectó al edificio de Correos, ya que en el concurso público de proyectos que convocó el ayuntamiento, se incluía la condición indispensable de mantener la alineación que formaba el eje de la calle Mayor y la Carrera de San Jerónimo con la Real Casa de Correos en su centro.
El proyecto definitivamente aprobado era el de los ingenieros Lucio del Valle, Juan Rivera y José Morer. Se conservaban en el proyecto la Casa de Correos y las casas limítrofes, hacía poco construidas.

 

Desaparecen en la reforma, la iglesia y hospital del Buen Suceso, algunas calles y el arranque de otras. Se daba entonces a la plaza, en su frente norte, una traza de semielipse, que es la forma con la que hoy la contemplamos.
Las obras se realizaron rápidamente, y en 1862 estaban terminadas.

El progreso de la ciudad continúa teniendo en la plaza su centro vital, siendo escenario y testimonio de muchas e importantes jornadas madrileñas, alegres o infortunadas.
Todo acontecimiento nacional encontró allí su reflejo.
En la Puerta del Sol se inaugura la primera instalación electrica en 1875
Sobre la Casa de Cordero se instala la primera central telefónica en 1876.
Por allí pasa el primer tranvía de tracción eléctrica, en 1897
El primer automovil que circula por Madrid conducido por el Conde de Romanones pasa por la Puerta del Sol.
Y de allí, en 1919, parte la primera línea del "Metro", entre Puerta del Sol-Cuatro Caminos.

Aunque los edificios históricos de la Puerta del Sol han ido desapareciendo a lo largo de los siglos, su centro espiritual y simbólico mantiene su valor de emblema de Madrid.
En 1967 se coloca una escultura, debida al artista Navarro Santafé, con el oso y el madroño, como un símbolo de Madrid.

Obras y cambios no afectan, sin embargo, a lo sustancial de la plaza, que es su animación, el ser centro de la vida madrileña, y espejo constante de sus horas, sus alegrías y sus duelos. Son incontables las descripciones y los elogios que la Puerta del Sol ha inspirado. Edmundo de Amicis dijo de ella que era:

"a la vez un salón, un paseo, un teatro, una academia, un jardín, una plaza de armas, un mercado. Desde que apunta el día hasta después de media noche, hay allí una turba inmóvil y una muchedumbre que va y viene por las diez grandes calles que a la plaza afluyen, con tal movimiento de coches que aturde y marea".
Y, cincuenta años más tarde, otro escritor, Walter Starkie, dice que:
"la Puerta del Sol es un valor espiritual y un centro vital de España; todos los caminos parten de allí. Se trata de una especie de posada gigantesca, abierta día y noche a todo el mundo, lo mismo a ricos que a pobres; un salón lleno de sol donde el tullido haraposo que va cojeando con su bastón y el rico opulento pueden solazarse y vagar paulatinamente".

Esta plaza ha sido testigo mudo de muchos de los acontecimientos históricos que han marcado la historia de Madrid y de España.

No hay fecha memorable que la Puerta del Sol no conozca: en su centro se proclama la Constitución de 1812, y cuando se repatría Fernando VII apodado "el narizotas", en ella se quema tan sagrado documento.
Liberales y realistas cruzan por ella, vencidos unas veces, vencedores otras. En la Puerta del Sol, el cura Merino detiene el coche del rey Fernando (rey de triste memoria) y enseñándole la Constitución de 1812, "la Pepa", exclama: "Trágala, tirano".
En 1822 y en 1835 corre de nuevo la sangre.
Pueblo y ejército pelean, y en la Puerta del Sol tienen triste fin, o en ella inician sus desgracias, los generales Canterac, Quesada y Fulgosio.

Son famosos los dos relojes que ha tenido la Real Casa de Correos. El primero y más antiguo estba situado en la fachada principal y procedía del antiguo hospital del Buen Suceso.
En 1866 se sustituyó por el actual, regalo del relojero Losada, y se construyó el templete que lo contiene.
Este reloj, es el que marca cada año la entrada del año nuevo durante la nochevieja.

En 1912 es asesinado, ante la librería de San Martín, el jefe del Gobierno don José Canalejas y en 1931 se proclama la II República.

En 1985 se hace una nueva reforma. Se amplían notablemente las aceras y se limita la circulación.
Después de la Guerra Civil (1936-1939) y durante todo el régimen de Franco, la Real Casa de Correos se convirtió en la sede de la Dirección General de Seguridad.
Entre 1996 y enero de 1998 el edificio es de nuevo restaurado para servir de sede de la Presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid.

El Km. "0" es junto con el oso y el madroño, el punto de la plaza más conocido y visitado.

Es el centro de la península y el punto en el que comienzan las carreteras radiales y desde donde se miden todas las distancias a cualquier punto de España.
Aunque el centro geográfico real, se ubica en el Cerro de los Angeles.

En 1994, se coloca por decisión popular la estatua en bronce de Carlos III, "el mejor alcalde que ha tenido Madrid".